Reproducimos a continuación una reflexión de nuestro compañero Andrés Fernández, miembro de este colectivo:
Nací, sin yo haberlo decidido y a mucha honra, en casa
de dos trabajadores de los que tenían en común, haber perdido una guerra
in-civil. Uno, mi padre, como militante y combatiente en las filas
republicanas de la CNT, (y por ello
sufrió cárcel e injusticias sin cuento derivadas). La otra, mi madre, sirvienta
de los Arriola, simpatizante de las Juventudes
Socialista, (solas o unificadas, no era tiempo de discernir), y en su
consecuencia, al haber decidido unirse a un ex-preso de los rojos, compartir las injusticias
propias y las de su marido. Resultado, un zagal con una infancia y una
adolescencia como la de otros (muchos de mi barrio o de la maltrecha piel de
toro), del lado de los que sufrieron en sus carnes la represión y
humillación de los “vencedores”. Luego vino una educación pública, en las
Escuelas de entonces (donde nos daban queso y leche de los americanos –Plan
Marshall-, para complementar nuestra deficiente alimentación, tal que ahora).
De las que pase a las Universidades Laborales, donde forje mis
conocimientos y profesión, pero donde desperté a la realidad de las Clases Sociales y descubrí: de que
lado me correspondía a mí, estar.
Después de conocer y profundizar, en esos tiempos de
estudiante, (en las que tuve de profesor de alguna materia de grado y curso, a Alfonso
Guerra), las distintas opciones políticas presentes al final de la
Dictadura, decidí mi militancia en el Socialismo democrático, como elección personal mas ajustada a
mi pensamiento político y proyecto social. Y ahí me embarque, con toda mi
ilusión y energía, sin siquiera valorar, los riesgos a los que sometía a los
míos, (ya me había casado y tenia una hija, con otro en camino), auténticos
sacrificados por esa elección. En ese tiempo y en los inicios de la
Transición, me acompañaron otros muchos que hicieron posible el resurgir de
sus cenizas…, la DEMOCRACIA…, un
Sindicato UGT, y un Partido el PSOE; alguno de ellos ya no están entre
nosotros, de acá: José Manuel Tazón, Julio Huertas, Dionisio
Nicolás, Jesús García; o de allá: como Baldomero Lozano; y
otros muchos que todavía viven para dar certidumbre a lo que digo. Eran tiempos
en los que pertenecer o simpatizar con el Partido
Socialista Obrero Español PSOE, era sinónimo de orgullo y de reconocimiento
social y político. Entendía y
entendiendo la Política, como una rama de la moral que se ocupa de resolver
la convivencia colectiva de los ciudadanos, organizando un sistema
social de poder, para el bien común o general de sus habitantes. O lo que
es lo mismo, resolver los problemas, no empeorarlos.
De un tiempo a esta parte, yo vengo asumiendo mi
ideología socialista, muy a pesar de algunos comportamientos de sus
dirigentes, y lo hago sin ningún vinculo orgánico (a pesar de la voluntad que
volví a expresar hace tiempo y que nunca más formulare, ya que fue rechazada en
la Agrupación correspondiente, con falsedades y rencores del pasado), solo como
simpatizante y votante, dentro de ese rincón de debate y reflexión
socialista, que se llama Colectivo Baldomero Lozano. Es desde ahí, desde donde como
atalaya inmejorable para mi edad ya vetusta, asisto a comportamientos políticos
incomprensibles y descorazonadoras, en lo que denominaremos como
antiguamente “La Familia Socialista”.
A saber:
- Si una de las consecuencias de la desafección
política, traía como causa la baja afiliación política a
los Partidos; como es que cuando los ciudadanos se quieren afiliar y adquirir
la responsabilidad inherente, si no perteneces al grupo de poder dirigente, se
te ponen todas las trabas inimaginables, cuando no te rechazan
simplemente.
- Cuando quieres fomentar la Democracia Interna,
participando en unas Elecciones Primarias, bien
como candidata/o elegible, o simple elector; se ponen el máximo de dificultades
para evitarlo o, que desistas, sin darse cuenta de los beneficios propios de un
proceso público y gratuitamente publicitado con una proyección social máxima.
- Si haces un ofrecimiento sincero y Colectivo, para
participar ayudando en unas Elecciones Municipales como
las recientes, y lo único que recibes es discriminación con respecto a otros,
cuando no, desprecio.
- Si quieres el cumplimiento de las Normas
que nos hemos dado para todos estos procesos internos y, ves una y otra vez,
como desde el poder establecido se vulneran, y además no se atienden las
oportunas y justas reclamaciones planteadas.
- O cuando los lideres que te tienen que representar,
por un mero planteamiento táctico, se esconden en unas Listas, cerradas y
bloqueadas por ellos y su manejo del poder interno, (tanto en las Autonómicas,
como Generales o, a la Diputación). Llenándolas de paniaguados, y obedientes al poder establecido; sin el mas
mínimo respeto a la pluralidad y el derecho de las minorías.
- Y lo visto, en la inauguración del AVE a León,
donde mezclados: los tirios con los troyanos y, siguiendo a Rajoy, Herrera,
Silvan y compañía, luciendo sus mejores galas, aquellos que dicen
representarnos en le plano político e ideológico, están en y con “el lado
oscuro de la fuerza”, en un acto Electoral de la próxima
campaña a las Cortes Generales con el candidato Popular. Encontrándose enfrente
de la gran contradicción pública que les circunda, ente los ciudadanos leoneses
de la otra acera, los nuestros de siempre, de las BRIF, las Mujeres
del Carbón, así como otros muchos grupos sociales o políticos. Y allí, con
ellos estaba el Colectivo Baldomero Lozano.
Son estos comportamientos políticos de imposible
comprensión y ninguna justificación, desde los que personalmente, nada
entiendo, y eso que puedo mostrarme de acuerdo, que en esto de la política, y
por haberla vivido intensamente en otro tiempo, algún que otro sapo, tienes que
tragar. Esta es mi situación hoy, donde (y por poco tiempo) solo me queda la indecisión, porque…
YO, YA NO
SE QUIENES SON LOS NUESTROS….
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